A los veinte años comprendí que vale la pena vivir en este mundo. A los veinticinco, supe que luz y oscuridad caminan juntas de la mano, y que en los lugares bañados por la luz del sol se proyectan las sombras. A los treinta, pienso que la alegría conlleva una honda tristeza y que cuanto mayor es la dicha, más profundo es el dolor que la acompaña. La tristeza y la dicha son inherentes al ser humano. El dinero, por ejemplo, es algo importante, pero si las cosas importantes se van acumulando, por la noche no podrás conciliar el sueño. El amor reconforta, pero el amor en exceso te hará añorar la época en que aún no lo tenías. Sobre los hombros de un ministro descansan las vidas de cientos de miles de personas: es ardua tarea acarrear una nación entera a tus espaldas. Privarte de un delicioso manjar causa impotencia, y probar solo un bocado no te sacia, pero tras atiborrarte, la sensación de empacho no es para nada agradable…
Natsume Soseki
Y me enamoré, pero no de ti.
M.
Al menos ya no nos echamos de menos si no nos vemos.
M.